Descubre los lujos y excentricidades que rodeaban la vida de Álex Saab

Si hay algo que delató a Álex Saab ante las autoridades de Estados Unidos fueron sus lujos y excentricidades, entre las que se encuentran sus mansiones.

Y es que Saab construyó una estrambótica mansión de 3.740 metros cuadrados que parecía albergar lujos de un sultán, reportó la revista Semana.

“Es la joya de Saab en Colombia. Ni siquiera las lujosas propiedades que ha tenido –directa o indirectamente– en Italia superan el valor de su mansión en Barranquilla”, señala una investigación de la plataforma periodística Connectas.

La propiedad, avaluada en 28.000 millones de pesos, era el símbolo del éxito empresarial de Saab, algo inexplicable frente al manejo de una compañía de toallas, que era la primera actividad del barranquillero.

La propiedad cuenta con cinco habitaciones, varias salas para compartir y un cine. El vestier es tan grande como la sala de una casa y tiene espacio para cientos de zapatos y carteras.

También hay un spa que envidiaría cualquier hotel de lujo. Se ve un espectacular jacuzzi, una sala de masajes para varias personas y sillas relajantes. El exterior de la casa es también impresionante. Cuenta con una enorme piscina, rodeada de bellos jardines. Y en el parque se levantaron juegos, como un saltarín en el que cabría toda una fiesta, y una casa de muñecas, igual que una real.

En esa casa de ensueño vivió Saab los últimos años que estuvo en Colombia con su esposa, Camilla Fabri.

Junto con la casa, la Fiscalía anunció en esa oportunidad que, además, habían pedido medidas cautelares de embargo y secuestro de otras siete propiedades. Entre estas, un apartamento de 379 metros cuadrados, dos casas y tres garajes, también en la ciudad de Barranquilla.

Antes de vivir con Camilla, las historias de excesos ya eran conocidas en la familia Saab. De su paso por París con su primera esposa, Cynthia Certain, también se cuentan relatos de opulencia. La pareja vivía con sus hijos a las afueras de la Ciudad Luz. La mesada de los pequeños era de 500 euros, y Saab les regalaba tanto a su pareja como a su primogénito, de 16 años, costosos autos Porsche y Maserati.

A Saab aparentemente le gustaba brillar en todo sentido. Sin embargo, esa vida de lujos y excesos se acabó el pasado fin de semana cuando la Justicia norteamericana logró enviarlo en un avión a este país y ponerle su uniforme naranja.

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Fuente: Miami Diario

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